Curiosidades

El poder de la cultura dentro de una organización

By Guillermo Lamphar

April 07, 2014

La gran mayoría de las personas en contacto con las nuevas tecnologías conocemos la Fundación Mozilla, uno de los mayores representantes del software libre con productos tan icónicos como el navegador Firefox o el cliente de correo ThunderBird. Recientemente esta compañía acaba de vivir un momento de alteración debido a la renuncia de su CEO, pero ¿por qué es importante a nivel de cultura empresarial?

Primero, por el motivo de la renuncia: varios de los más relevantes empleados de la compañía externaron mediante las redes sociales su desacuerdo tras el nombramiento de Brendan Eich, quién apoyó financieramente un proyecto de ley en contra del matrimonio gay en California. Lo hicieron todos aquellos que ven este tipo de uniones como un derecho universal y algunos renunciaron a sus puestos.

Segundo, porque respeta el fin general de Mozilla: a pesar de lo que pudiera pensarse, irónicamente, esta posición es intolerante y tener un director que apoya iniciativas para negar derechos específicos a una minoría van en contra de los cimientos mismos del software libre (una de las razones principales por las que existe Mozilla).

Tercero, porque demuestra el poder de una filosofía corporativa: estas medidas prueban el potencial de los empleados como miembros de una cultura que se encarga de modificar y hacer avanzar los valores dentro de una organización, funcionando de una manera mucho más orgánica de lo que muchos podríamos pensar.

Cuarto, porque es un gran detalle a nivel publicitario: se dice que la mejor publicidad son los empleados y ver cómo los empleados de una organización que aboga por la libertad y neutralidad de la red defienden los derechos que deberían ser universales, se convierte en una muy sólida imagen publicitaria. Si la organización y quiénes trabajan en ella conocen sus ideales suficientemente y actúan en concordancia a ellos, habrá ganado lo que muy pocos consiguen: tener una filosofía verdadera que puede sentirse en todos sus productos, en sus diseños, sitios web y documentos públicos.

A pesar de que esta acción colectiva fue polarizante, nadie podrá decir que Mozilla y sus empleados no son fieles a ellos mismos y a su visión de cómo es o debería funcionar el internet y su lugar que tienen en ese contexto.

Después de diez días externando sus opiniones, Brendan Eich dimitió a su cargo y la fundación publicó un comunicado en su blog en el que declaran: “no hemos actuado como se esperaría de Mozilla. No fuimos lo suficientemente rápidos cuando la controversia empezó. Lo sentimos mucho. Tenemos que hacerlo mejor”.

¿Es justificada la posición de los empleados de acuerdo a la filosofía de la compañía o está de más?… ¿tú qué opinas?

Guillermo Lamphar es Community Manager en Mijo! Brands de México.

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