!

¿La comunidad gay se ha convertido en una herramienta de negocios?

Un ejemplo de cómo el exceso en el marketing de un movimiento por los derechos humanos, ha derivado en la pérdida de su mensaje original.

El 28 de junio de 1969, dio inicio el movimiento por los derechos de la comunidad LGBT, con una serie de demostraciones violentas que siguieron una incursión en el Stonewall Inn, un conocido bar gay en Greenwich Village, Manhattan, Nueva York. Durante los últimos 48 años, lo que alguna vez fue una marcha sombría que generalmente resultaba en violentas reacciones y el encarcelamiento de sus participantes, se ha convertido en una de las mayores fiestas del año para muchas ciudades alrededor del mundo, coronada por el desfile del orgullo (Pride).

Durante las celebraciones del Pride en la mayoría de las ciudades, por donde voltees encontrarás una producción en masa de la bandera del arcoíris ya sea en las calles, restaurantes, bares y prácticamente cualquier tienda ubicada en la zona. El desfile es ahora adornado con logos gigantes de empresas en busca de una pequeña parte del “gran pastel” en el que se ha convertido este evento.

Naturalmente, mientras más grande es el evento, más dinero se necesita. Los patrocinadores corporativos proveen los fondos necesarios para realizar eventos a escala masiva, pero ¿es posible que el verdadero mensaje del orgullo se está perdiendo gracias a los intereses comerciales de los grandes patrocinadores? ¿Esos intereses comerciales están, de hecho, haciendo menos por lo que lucharon generaciones reprimidas e individuos que lucharon arduamente para conseguirlos?

Una empresa importante que elija patrocinar el Pride puede parecer progresista, y de este modo puede desviar violaciones humanas o económicas en las que están involucradas.

El año pasado, en Nueva York, el patrocinio del Pride alcanzó los 1.7 millones de dólares, con gigantes corporativos como T-Mobile y Walmart ocupando los sitios más importantes del rubro. Es bien sabido que Walmart no solo ha sido acusado por la explotación al trabajador en varios países, sino también ha sido señalada como una empresa que viola los derechos de los trabajadores en los Estados Unidos.

Por supuesto, resulta injusto señalar solamente a las empresas que únicamente buscan un beneficio propio como una demostración de avaricia. De acuerdo a un artículo publicado en Forbes, una agencia de marketing especializada en el mercado gay, estimó que el poder adquisitivo de la población LGBT en los Estados Unidos ascendió a 884 billones de dólares.

No es descabellado decir que muchas personas buscan lucrar con esta celebración, que muchos no imaginaban posible hace apenas un par de generaciones. La importancia del movimiento se ha perdido por los movimientos de empresas e intereses comerciales.

El Pride se trata de recordar lo que no era posible hasta hace muy poco tiempo, y pensar en la recompensa espiritual que trae el apoyar a la comunidad LBGT a gran escala. Permitir el matrimonio del Pride con las grandes corporaciones, no solo provoca que se pierda el mensaje original, también se olvida que la homosexualidad todavía es ilegal y penada con cárcel e incluso la muerte en cerca de 70 países. Es importante recordar que todavía queda trabajo por hacer en lugar de confundir este evento con una fiesta en donde se podrá beber alcohol y sexualizar la celebración pensando que ya no hay motivos de derechos humanos por perseguir.

El desfile del orgullo es un perfecto ejemplo de cómo un exceso de marketing o branding puede, a veces, resultar en la pérdida del mensaje o la identidad originales.

Sarah Rose Birge es Editora y Community Manager en Mijo! Brands, agencia creativa líder en CDMX y Puerto Vallarta. Visítanos en www.mijobrands.com o contáctanos.